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Benchmarking o cómo las comparaciones hacen crecer tu empresa

Resumen > Hoy hablamos de una técnica, el benchmarking, que puede ayudarte a darle un empujón a tu empresa estudiando las mejores prácticas de otras compañías.
Crecimiento

Actualizado el 12 de noviembre de 2021

3 minutos de lectura

Por Nuria

Las comparaciones son odiosas. Eso decimos siempre. Pero, la verdad, es que todo depende de cómo se utilicen. A veces, medirte con el otro es la mejor forma de crecer y mejorar en lo que haces. Eso sí, hay que estar dispuesto a reconocer los errores. Si eres capaz de tragarte el ego y quieres darle un empujón a tu empresa, este post te interesa. Hoy hablamos del benchmarking.

¿Qué es el benchmarking?

No te preocupes si nunca has oído este término porque la definición es muy sencilla. El benchmarking es un proceso que consiste en estudiar los aspectos más destacados de una compañía, sea competencia o no, con el objetivo de adaptarlos después a nuestra empresa y, además, mejorarlos.

¡Ojo! El benchmarking no es espiar y copiar lo que hacen los demás. De hecho, con la competencia global a la que nos enfrentamos hoy en día, la diferenciación es clave para aumentar las ventas. Esta técnica se trata, más bien, de aprender sobre las buenas prácticas de otras empresas para avanzar hacia la excelencia.

Pero ¿qué áreas se estudian? Lo cierto es que el benchmarking se utiliza en todo tipo de negocios y sectores, con propósitos muy diferentes. Por ejemplo, se puede aplicar a la fabricación de un producto para optimizarla, a la distribución de los artículos en una tienda, a la experiencia de compra y hasta a la estrategia de comunicación o publicidad.

Los tipos de benchmarking

Tu empresa, como todas, también tiene por delante un gran potencial de mejora. Hacer un estudio de benchmarking te ayudará a encontrar nuevas ideas, detectar errores y poner en marcha algunos cambios para tener más éxito.

Este análisis es algo que puedes llevar a cabo tú mismo. Para adentrarnos en la técnica, lo primero es que conozcas los tres tipos de benchmarking que existen:

  • Benchmarking competitivo. Como puedes imaginarte, pone el foco en las empresas de tu competencia directa o latente. Es decir, negocios con los que te estés disputando clientes o aquellos de tu mismo sector que ya sean grandes compañías de referencia.
  • Benchmarking interno. Aquí el protagonista está dentro de la propia empresa. Lo que se hace es evaluar a un área de la compañía que sea modélica en un determinado aspecto para adaptar sus prácticas a otros departamentos. Es un tipo de estudio más enfocado a pymes o grandes negocios con un buen número de empleados.   
  • Benchmarking funcional. En este caso se tiene en cuenta es el funcionamiento, las prácticas o los procesos que realizan otras compañías, independientemente de su tamaño o sector. Por ejemplo, una empresa de calzado que estudia la logística de una dedicada al textil.

Cómo se hace el benchmarking: fases

Ahora que ya sabes las diferentes opciones, es momento de hablar de las fases de benchmarking. Si quieres poner en marcha esta técnica, sigue los pasos:

  1. Piensa qué aspectos vas a analizar. Para eso solo tienes que hacerte algunas preguntas como estas:
    1. ¿Qué es lo que no funciona en mi empresa?
    2. ¿Qué objetivos me gustaría alcanzar?
    3. ¿Cuál es mi prioridad de mejora?
    4. ¿En qué áreas estoy por detrás de mis competidores?
  2. Selecciona a las empresas de referencia. Como he explicado en el apartado anterior, los benchmarks no son siempre compañías de la competencia. Tienes que tratar de identificar a los referentes en ese aspecto que quieres estudiar. Quédate con esta frase: aprende de los mejores para ser el mejor.
  3. Determina qué información debes recoger. Imagina que quieres mejorar la comunicación de tu empresa. ¿Qué te interesa saber de los demás? Por ejemplo, podría ser interesante evaluar su actividad en redes sociales, la existencia o no de un blog, la newsletter, las palabras clave por las que se posicionan, si hacen publicidad, etc.
  4. Recolecta y analiza los datos. Para obtener información tendrás que servirte de la ayuda de internet, pero también de los métodos más tradicionales: entrevistas, visitas a las empresas, encuestas a clientes, etc. Ve plasmando los datos sobre el papel de la forma más esquemática posible para que después puedas analizarlos fácilmente. Cuando hayas acabado, revísalos y anota las principales conclusiones.
  5. Adapta a tu empresa lo mejor de los demás. Por último, piensa en cómo puedes mejorar las prácticas de las compañías que has analizado y empieza a adoptarlas en tu propio negocio. Siguiendo el ejemplo de la comunicación, podrías descubrir que tu competencia tiene blog, pero no trabaja la captación de leads. En ese caso, una estrategia para ser mejor que ellos consistiría en crear contenido de suscripción con el objetivo de cazar el contacto de potenciales clientes y, a largo plazo, crear una base de datos más fuerte que la de tus competidores.

Con estos cinco pasos tendrías listo el análisis de benchmarking. ¡Ahora es momento de ponerlo en práctica!

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