La reforma de la jubilación flexible va a permitir a los pensionistas volver a trabajar como autónomos y cobrar una parte de su pensión.
Hasta entonces, esta modalidad estaba pensada principalmente para trabajos por cuenta ajena a tiempo parcial, pero con la nueva norma se abre la puerta también al trabajo por cuenta propia.
De este modo, se busca facilitar que una persona ya jubilada pueda reincorporarse al mercado laboral sin perder por completo su pensión.
Pero no debe confundirse con la jubilación activa, porque funcionan de forma distinta y pueden tener efectos económicos muy diferentes.
¿En qué consiste la nueva jubilación flexible para autónomos?
La nueva jubilación flexible permite que una persona que ya cobra una pensión contributiva de jubilación pueda volver a trabajar como autónomo y mantener una parte de esa pensión.
Pero la gran novedad es que los autónomos también podrán acogerse a esta fórmula.
Es decir, un jubilado va a poder iniciar una actividad por cuenta propia, facturar como autónomo y seguir cobrando hasta el 25 % de su pensión mientras desarrolla esa actividad compatible.
Eso sí, para acceder a esta modalidad el pensionista no debe haber estado dado de alta en el RETA durante los tres años anteriores a su jubilación.
Por tanto, esta opción va a ser adecuada para personas que ya se habían retirado y que, pasado un tiempo, quieren volver a desarrollar una actividad profesional.
Por ejemplo: un consultor, un arquitecto, un asesor o un profesional liberal que ya está jubilado y quiere aceptar algunos encargos, iniciar una pequeña actividad o volver parcialmente al mercado.
Además, no será necesario esperar un año desde la jubilación para acceder a esta modalidad, lo que supone una interesante ventaja.
Diferencias entre jubilación flexible y jubilación activa
Aunque ambas opciones permiten compatibilizar pensión y trabajo, la jubilación flexible y la jubilación activa no son lo mismo.
La jubilación flexible se solicita cuando la persona ya está jubilada. Primero accede a la pensión y, después, decide volver a trabajar de forma compatible.
Por su parte, la jubilación activa está pensada para quienes quieren seguir trabajando al llegar a la edad de jubilación, sin abandonar del todo su actividad. Esta suele ser una vía más interesante para autónomos que quieren mantener su negocio en marcha.
La diferencia económica también es importante.
Porque en la nueva jubilación flexible para autónomos, el pensionista podrá cobrar hasta el 25 % de la pensión mientras trabaja por cuenta propia.
Mientras que en la jubilación activa el porcentaje de pensión compatible puede aumentar progresivamente en función del tiempo que se demore el acceso a la jubilación ordinaria, desde el 45 % hasta el 100 % en determinados supuestos.
Y otra diferencia a tener en cuenta está en el momento de acceso:
| Modalidad | ¿Cuándo se solicita? | Pensión compatible | Cuándo conviene |
| Jubilación flexible | Después de estar jubilado | Hasta el 25 % para autónomos | Al volver a trabajar tras jubilarse |
| Jubilación activa | Al mantener la actividad al llegar a la jubilación | Porcentajes progresivos | Al seguir trabajando sin retirarse del todo |
Por eso, aunque la jubilación flexible abre una nueva puerta para los autónomos jubilados, no siempre podría ser la opción más rentable.
Reajuste de la base reguladora
Otro aspecto a considerar es el posible reajuste de la base reguladora de la pensión.
Durante el periodo de jubilación flexible, la persona seguirá cotizando por la actividad que realice.
Esa cotización podrá tener efecto sobre la pensión cuando vuelva a la jubilación plena.
Esto puede ser importante para quienes accedieron a la jubilación anticipada de forma involuntaria.
Según la información del Ministerio, estas personas podrían ver mejorada su pensión inicial al recalcularse la base reguladora y el porcentaje aplicable tras el nuevo periodo cotizado.
Dicho de forma más clara, si vuelves a trabajar bajo jubilación flexible, esas nuevas cotizaciones pueden servir para revisar tu pensión cuando dejes de trabajar de nuevo.
No obstante, habría que ver cada caso con detalle, porque la mejora dependerá de la situación previa del pensionista, de sus bases de cotización, del tiempo trabajado y de cómo se aplique finalmente la norma.
Entonces, ¿cuál es la mejor opción para un autónomo?
Pues va a depender del punto de partida.
Si ya estás jubilado y quieres volver a realizar una actividad por cuenta propia, la nueva jubilación flexible puede ser una alternativa útil, ya que te permite regresar al mercado laboral sin renunciar completamente a la pensión.
Pero si eres autónomo y todavía no te has jubilado, la jubilación activa puede resultar más interesante en muchos casos. Sobre todo, si quieres mantener tu negocio, seguir facturando y acceder a un porcentaje de pensión más alto con el paso del tiempo.
La jubilación flexible puede encajar mejor cuando:
- Ya cobras una pensión de jubilación.
- No has estado dado de alta en el RETA en los tres años anteriores a jubilarte.
- Quieres volver a trabajar de forma limitada.
- No necesitas cobrar la pensión completa mientras desarrollas esa actividad.
Mientras que la jubilación activa puede ser mejor si:
- Sigues al frente de tu negocio.
- Quieres planificar tu retiro sin cortar de golpe la actividad.
- Te interesa compatibilizar pensión y trabajo con mejores porcentajes.
- Puedes esperar o demorar el acceso para mejorar las condiciones.
En cualquier caso, antes de decidir conviene que hagas números.
Porque no basta con mirar cuánto vas a cobrar de pensión, ya que también hay que valorar ingresos previstos, cotizaciones, fiscalidad, edad, salud del negocio y planes personales.
Por tanto, la nueva jubilación flexible amplía opciones para los autónomos, pero no sustituye a la jubilación activa.
La tienes que ver como una vía más. Y, como casi siempre en materia de pensiones, la mejor decisión será la que encaje con tu situación real.

