Las mejores ciudades para emprender con talento

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Las mejores ciudades para emprender con talento

Resumen > El Índice de la Competitividad por el Talento Global de 2017 vuelve a situar al conjunto de España en la cola de la clasificación. Sin embargo, hay cuatro ciudades españolas que han logrado posicionarse a la cabeza.
Ciudades Para Emprender

Por Nuria

22 de febrero de 2017

2 minutos de lectura

Última actualización

22 de febrero de 2017

España no es país para talentos. Desde que comenzó la crisis, emprendedores y profesionales punteros cruzan las fronteras en una fuga de cerebros que no se detiene. De hecho, se calcula que el 27% de los Premios Nacionales de Fin de Carrera de los últimos años se han marchado al extranjero. Datos como este nos han dejado a la cola del Índice de Competitividad por el Talento Global (GTCI). En 2017, España en su conjunto ocupa el número 35 del ranking. Sin embargo, Madrid, Bilbao, Barcelona y Zaragoza han conseguido aparecer en las primeras 30 posiciones, lo que las convierte en las mejores ciudades para emprender con talento.

Si no tienes miedo a mudarte, estas cuatro urbes destacadas en el GTCI son una buena opción a la hora desarrollar tu proyecto emprendedor en España. Por un lado, porque ofrecen más facilidades en el entorno empresarial y, por otro, porque disponen de una cantera de profesionales con talento, que pueden ayudarte a hacer crecer tu negocio.

1. La supremacía de las capitales industriales

Las ciudades de España que aparecen en el estudio GTCI como las mejores para emprender tienen características comunes. Conozcámolas:

Madrid

El GTCI de 2017 sitúa a la capital de España en el sexto lugar. Además, es la única gran metrópoli que lidera el ranking, junto con París. Las infraestructuras, la innovación y la capacidad para retener talento profesional son algunas de las razones que le han otorgado este puesto. A eso hay que añadir que se trata de una de las ciudades europeas con mayor poder adquisitivo, de modo que contarás con un interesante mercado de potenciales clientes.

Bilbao

Esta ciudad vasca ocupa el puesto número 18 en el GTCI. Insead y Adecco, las autoras del índice, señalan que las urbes pequeñas, como Bilbao, responden mejor que las grandes a la hora de facilitar, captar, desarrollar y retener el talento. Por lo general, este tipo de poblaciones tienen unas comunicaciones más efectivas y una mayor calidad de vida.

En el caso de Bilbao, se cumplen estos pronósticos. No obstante, también es interesante destacar otros aspectos que quedan fuera del análisis del índice y que son muy importantes a la hora de emprender. Por ejemplo, la elevada inversión en tecnología e I+D+i o los menores gastos financieros.

Barcelona

La segunda gran ciudad española se posiciona en el número 20 del GTCI. Como ocurre con Madrid, dos de las mayores ventajas son las infraestructuras y la apuesta por la innovación. Además, se trata de una metrópoli con vocación internacional y que cuenta con una amplia capacidad de financiación.

Zaragoza

La última ciudad española destacada en el GTCI es Zaragoza, en el puesto 30. Las razones que la han llevado a formar parte de la clasificación son similares a las de Bilbao: una pequeña urbe con calidad de vida, educación y buenas comunicaciones. Sin embargo, como emprendedor, se trata además de una buena alternativa por su ubicación privilegiada.

Zaragoza está a medio camino entre Madrid y Barcelona, los dos grandes focos empresariales del país. Si quieres hacer un negocio de ámbito nacional, esto te ayudará a desplazarte fácilmente cuando sea necesario. Pero eso no es todo. La ciudad aragonesa cuenta con un importante desarrollo industrial y logístico que te será útil para lanzar tu empresa o para captar clientes de estos sectores.

2. ¿Por qué el conjunto de España suspende en el GTCI?

Es paradójico que España sea el único país que ha logrado situar a cuatro de sus ciudades en los puestos más destacados del ranking. Y es que, aunque ha mejorado una posición respecto a 2016, en su conjunto continúa quedándose a la cola en el número 35. ¿Las razones? En primer lugar, las dificultades burocráticas para contratar y la excesiva carga fiscal, que ya hemos reivindicado en tantas ocasiones. En segundo lugar, las escasas competencias tecnológicas y, en tercero, la falta de espíritu emprendedor.