Intrusismo en el mundo de los autónomos

Blog

Intrusismo en el mundo de los autónomos

Infoautonomos Featured Image

Por Francisco

1 de marzo de 2011

3 minutos de lectura

Última actualización

1 de marzo de 2011

Últimamente y sobre todo en el ámbito de los trabajadores autónomos es un término que sale a relucir con bastante frecuencia: Intrusismo laboral.

Sin ir más lejos la semana pasada en nuestra página de facebook surgió un pequeño debate sobre el tema a raíz del artículo sobre el crowdsourcing y su utilización por empresas como Awardesigns. O en nuestro twitter cuando comentamos la nueva campaña de CEPYME Conecta tu negocio (que ofrece web y alojamiento gratis para autónomos).

Lo cierto es que en prácticamente todas las profesiones desempeñadas por autónomos se considera que existe intrusismo laboral: diseñadores, informáticos, taxistas, fotógrafos, comerciales, arquitectos, dentistas, fisioterapeutas…

¿Qué entendemos por intrusismo?

La cuestión es que el término se suele utilizar en un sentido más amplio del que concreta su definición: «Ejercicio de actividades profesionales por persona no autorizada legalmente para ello». En el momento en que la ley no concreta o limita quién puede desempeñar una profesión, no deberíamos hablar de intrusismo propiamente dicho.

En profesiones en que se pone en juego claramente la vida o la salud de las personas el intrusismo suele estar bastante claro, controlado y penado (medicina, arquitectura e ingenierías). En la mayoría de las profesiones liberales que se derivan de licenciaturas o diplomaturas también hay cierto control a través de los colegios profesionales correspondientes (aunque cada vez menos). Supone un problema, pero se puede denunciar e intentar atajar.

En cambio en otros ámbitos, sobre todo los relacionados con el arte, el diseño o la expresión (fotografía, periodismo, decoración, diseño propiamente dicho…), donde no está en juego la salud ni la seguridad de la población puede ejercer prácticamente con libertad legal todo el que quiera. Y es sobre todo en este ámbito donde más intrusismo se denuncia. No obstante, en tanto no hay leyes que concreten qué requisitos han de cumplir los profesionales que accedan a él…

¿En qué perjudica a un sector y en qué puede ayudar a mejorarlo?

Está claro que en el terreno de la salud y la seguridad si te pones en manos de un «no profesional» te juegas la vida. Tanto el sentido común de cada uno como las leyes tienden a evitar el intrusismo.

Pero en otros ámbitos la ley no se mete porque en un mercado libre (que se supone que es el que tenemos las sociedades capitalistas) se supone que es el propio mercado el que se auto-regula. Hay trepas, listillos, mentirosos… que desprestigian la profesión y «roban» clientes a los profesionales. También hay aficionados, novatos, esporádicos… que pueden llegar a conseguir atraer a los clientes por sus bajos precios o su despreocupación si las cosas salen mal. En tanto la ley no se meta, tu estrategia comercial debe contar con ellos y asumirlos.

Para todos aquellos profesionales que han seguido un programa de formación que les ha costado tiempo, esfuerzo y dinero, y que intentan recuperar dicha inversión, ejerciendo como «profesionales» se sienten atacados por quienes ofrecen servicios similares sin haber dedicado ese tiempo a la formación, ese esfuerzo en estudiar ni ese dinero a establecerse o a comprar material de calidad. La diferencia en estos casos no está marcada por la ley ni por un colegio profesional. Corresponde al cliente decidir por qué tipo de trabajo se decanta: el «profesional» (generalmente de más calidad y de mayor precio) o el «no profesional» (generalmente, aunque no siempre, de menor calidad y de menor precio).

Perjudica en el sentido de que puede reducir la calidad de los trabajos (resultados) y de las condiciones laborales de los profesionales. Puede ayudar en el sentido de aumentar la competencia y diferenciar entre buenos profesionales y malos profesionales (independientemente de lo que se hayan esforzado por llegar a ejercer). A parte de que permite entrar en el mercado laboral a nuevos profesionales.

Pienso que aquí juega un papel muy importante la vocación. Uno puede llegar a ser un buen profesional por varios caminos: tiempo y dinero invertidos en mejorar formación y habilidad, o simplemente una predisposición natural que apenas exija tiempo o dinero. A quienes les cuesta sudor y lágrimas adquirir profesionalidad les cuesta mucho también asumir que a otros no… y esto no es una cuestión de intrusismo, sino de haber elegido bien dónde se mete uno. Capacidad no es lo mismo que exclusividad… También afectan otras cualidades distintas que se asientan en el dicho «no solo debes ser bueno sino parecerlo»: A parte de lo que sepas hacer, tienes que moverte, saber venderte…

Las nuevas tecnologías están revolucionando los paradigmas profesionales establecidos. Buenos y malos profesionales tienen a su alcanza nuevas herramientas para conseguir llevarse el gato al agua: hacerse visibles y accesibles a los clientes… Y especialmente están teniendo más éxito los profesionales «Low Cost». Hay muchas personas que no se gastarían dinero en tal o cual producto-servicio: tal y como se vendían hasta ahora no los adquirirían jamás. A un precio más bajo, aunque sea a costa de peor calidad sí se animan a comprar. Lo malo es que junto con estas personas hay antiguos usuarios de los servicios tradicionales que se pasan al low cost… y aquí es donde los grandes profesionales pierden a costa de pequeños profesionales.

Pero esto no siempre está vinculado al intrusismo, sino a diferencias en la calidad, profesionalidad, adaptación al dinamismo del mercado, marketing, estudios, habilidad personal, esfuerzo…