Traspasar una empresa no consiste únicamente en sumar el mobiliario y las existencias.
Para fijar un precio razonable debes calcular qué posee el negocio, qué debe y cuánto beneficio puede generar.
Por eso, te queremos explicar cómo valorar el traspaso y qué impuestos debe tener en cuenta cada parte.
Cómo calcular un traspaso de negocio
Empieza definiendo exactamente qué vas a vender.
Porque no es lo mismo transmitir una actividad completa, con sus activos, clientela y organización, que vender únicamente maquinaria, mercancía o el derecho de uso de un local.
Prepara un inventario con:
- Existencias, maquinaria, mobiliario, vehículos y equipos.
- Marca, licencias, dominio y cartera de clientes.
- Contratos con trabajadores, proveedores y arrendador.
- Préstamos, impuestos pendientes, litigios y otras obligaciones.
Con estos datos puedes obtener una primera referencia:
Valor orientativo = activos a valor de mercado – deudas y contingencias + fondo de comercio.
El fondo de comercio recoge aquello que permite que el negocio gane dinero más allá de sus bienes. Por ejemplo, su ubicación, reputación, clientela recurrente, equipo, procesos o marca.
Y no utilices directamente el valor contable. Una máquina que aparece por 5.000 euros en los libros puede valer 2.000 euros en el mercado.
También puede existir una cartera de clientes valiosa que apenas figure en el balance.
Cómo se valora un traspaso de negocio
No existe una fórmula válida para todas las empresas.
Lo más prudente es combinar varios métodos y obtener una horquilla de precios.
El método patrimonial suma los activos a su valor real y resta las deudas.
Resulta útil en negocios con mucho equipamiento o existencias, pero puede infravalorar una empresa rentable.
El método de múltiplos aplica un coeficiente al beneficio normalizado o al EBITDA.
Antes debes eliminar los ingresos puntuales, los gastos extraordinarios y los costes personales cargados al negocio, y también conviene incluir el salario que cobraría otra persona por sustituirte.
Nuestra calculadora de EBITDA puede ayudarte a conocer la rentabilidad operativa de tu empresa antes de intereses, impuestos y amortizaciones.
El descuento de flujos de caja estima el dinero que generará el negocio durante los próximos años y lo convierte a valor actual. Es un método más completo, aunque depende de que las previsiones utilizadas sean realistas.
Y puedes completar el análisis comparando empresas similares del mismo sector, tamaño y zona.
La dependencia del propietario, la concentración de clientes o un alquiler próximo a vencer reducen el valor, mientras que una clientela recurrente, contratos estables y procesos documentados lo aumentan.
Impuestos de los traspasos de negocios
La fiscalidad depende de cómo se organice la operación.
La Ley del IVA establece que la transmisión no está sujeta a este impuesto cuando se entrega un conjunto de elementos capaz de funcionar como una unidad económica autónoma.
Sin embargo, la mera cesión de bienes o derechos no cumple esta condición y puede estar sujeta a IVA.
Por tanto, no basta con llamar “traspaso” a la operación. Hay que comprobar qué elementos se transmiten y si permiten continuar la actividad por sus propios medios.
El contrato debe identificar qué parte del precio corresponde a las existencias, los equipos, los derechos, el fondo de comercio y los inmuebles.
Tampoco es igual vender el negocio que vender las participaciones de una sociedad.
Impuestos para el cedente
Si quien vende es una persona física, la diferencia entre el valor de transmisión y el valor fiscal de adquisición genera una ganancia o pérdida patrimonial en el IRPF.
En el traspaso del derecho sobre un local, la Agencia Tributaria indica que la ganancia del arrendatario se calcula sobre la parte del precio que le corresponda, descontando la participación del propietario cuando exista.
Si el derecho de traspaso se adquirió pagando un precio, este se tendrá en cuenta como valor de adquisición.
La ganancia se integra normalmente en la base del ahorro.
La escala vigente se sitúa entre el 19 % y el 30 %, dependiendo del importe total de las rentas del ahorro obtenidas por el contribuyente.
Si quien transmite es una sociedad, el resultado tributa en el Impuesto sobre Sociedades.
El tipo general es del 25 %, aunque las micropymes y las empresas de reducida dimensión pueden aplicar tipos inferiores si cumplen los requisitos establecidos.
Cuando no se transmite una unidad económica autónoma, el cedente deberá repercutir el IVA que corresponda sobre los bienes o derechos sujetos.
Impuestos para el cesionario
El comprador debe revisar cómo se distribuye el precio.
Esta asignación determinará el valor fiscal de las existencias, los equipos, los derechos y el fondo de comercio.
Si el conjunto transmitido no está sujeto a IVA, el cesionario no paga este impuesto por la operación global.
Sin embargo, los inmuebles incluidos en una transmisión empresarial no sujeta a IVA pueden tributar por Transmisiones Patrimoniales Onerosas al tipo aprobado por cada comunidad autónoma.
Los activos adquiridos podrán amortizarse según su naturaleza.
En el caso del fondo de comercio, la amortización fiscal es deducible con un límite máximo anual del 5 % de su importe.
Por tanto, antes de comprar, conviene que realices una revisión fiscal, laboral, contable y jurídica.
Y si adquieres participaciones, recibes la sociedad con su historial y sus posibles contingencias, no solo sus activos.
Qué precio pongo a mi empresa para empezar a negociar
Es mejor que no trabajes con una sola cifra. Puedes establecer tres precios:
| Precio mínimo | Cantidad por debajo de la cual no te compensa vender |
| Precio objetivo | Importe que consideras justo según la valoración |
| Precio de salida | Cifra algo superior que permita negociar |
Por ejemplo, si los métodos utilizados sitúan el negocio entre 160.000 y 180.000 euros, puedes fijar un objetivo de 170.000 euros y comenzar la negociación cerca del extremo superior. Eso sí, debes poder justificarlo con datos.
El comprador no pagará por tus años de esfuerzo, sino por lo que recibe y por la rentabilidad que espera obtener.
Y cuanto más ordenadas tengas las cuentas, los contratos y los procesos, más fácil te será defender el precio.
Por eso, antes de anunciar el traspaso te recomendamos preparar un dossier con las cuentas de los últimos años, la relación de activos y deudas, los contratos y una explicación clara del método de valoración utilizado.



